28 de marzo de 2010

Last days (2005)


Epílogo injustificado

☆☆

Hay historias que, por su propia naturaleza, no pueden ser llevadas a la gran pantalla. O al menos no deberían llevarse. En Last days podemos encontrar un claro ejemplo: los últimos días de la vida de Kurt Cobain, cantante de Nirvana. Con la intención de mostrar su supuesto mundo interior, esta película se convierte en un instrumento vacío que no consigue en ningún momento la empatía con el protagonista. Solamente podemos ver un desfile de imágenes cuyo contenido es lo de menos. Así lo demuestra la extraña estructura que presenta: no importa el orden en el que aparezca nada, pues todo el relato es plano.

En cambio, es innegable el trabajo artístico de esta obra. La puesta en escena, la selección de planos, el vestuario, el sonido utilizado en el bosque... Un film hecho exclusivamente para deleitar los sentidos del espectador, para abandonarse en el interior de su naturaleza y después volver a salir de ella como si nada hubiese pasado en el camino.


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24 de marzo de 2010

Prizzi's Honor (El honor de los Prizzi)


A la sombra de la mafia

★☆

En la década de los 70, Francis Ford Coppola llevó a las salas de cine un retrato de la mafia siciliana de Nueva York. Sin la elegancia de esta obra maestra, El honor de los Prizzi intenta ofrecer un punto de vista diferente. Las referencias a El Padrino son constantes, aunque con una mezcla de homenaje y de parodia. Pero en esta película no se analiza tanto la familia como un puro negocio, ya que introduce el factor sentimental con una floja historia de amor entre sus dos protagonistas.

Cuando se conocen no son conscientes de que sus intereses son opuestos, pero al enterarse deciden continuar con una relación en la que la sinceridad es un lujo que no se pueden permitir. Aunque intenten luchar contra ello, el peso de la tradición termina enfrentándoles. Eso sí, conservando las formas en todo momento.

"Me he pasado la vida protegiéndome, y no puedes protegerte cuando quieres a alguien"

El final repentino y poco cuidado de esta obra supone un jarro de agua fría al espectador, que espera un desenlace tratado con el mismo tacto que el resto del metraje. A pesar de este tipo de defectos, termina resultando entretenida e interesante, pero sin llegar nunca al nivel establecido por su predecesora. Es el riesgo que se corre cuando se intenta aprovechar el filón generado por una gran película haciendo otra similar.


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15 de marzo de 2010

2010: Odisea en el ciberespacio


Probablemente ya conozcas la odisea que estoy sufriendo con la informática. Es algo que empezó con una tontería, pero que con el tiempo se ha ido haciendo una bola de nieve. Esta historia la conoce ya mucha gente, pero si todavía no sabías nada es un buen momento para enterarse, si es que a alguien le interesa.

A principios de julio de 2009 mi ordenador, como todos los veranos, empezó a tener problemas con el insoportable calor. Como había hecho siempre que me ocurría esto, desmonté la CPU para limpiar cuidadosamente todas sus piezas, centrándome sobre todo en el disipador, en el ventilador y en el procesador. Al montarlo de nuevo noté cómo desaparecía el problema de los apagones, pero algo no iba bien. No podía ni reproducir un simple vídeo.

A los pocos días comprendí que el problema se había extendido a la tarjeta gráfica. Aunque pensé en comprar una, al final conseguí que me prestasen una usada que, sin embargo, funcionaba correctamente. Con el ordenador de nuevo operativo, volvía a estar conectado. Pero no por mucho tiempo. A los pocos segundos de encender el PC se apagaba sin motivo aparente. Parecía cosa de la fuente de alimentación, por lo que compré una para comprobar que estaba equivocado. Sospecho que el cortocircuito debe estar en la placa, y creo que no hay manera rentable de solucionarlo.

Ante la compra inminente de un ordenador, decido esperar un par de meses para que la nueva máquina venga con Windows 7 y no con Vista. Pero la paciencia se agota con el tiempo, y el nuevo curso universitario me obligan a tomar una decisión que todo el mundo debería hacerse al menos una vez en la vida: ¿Por qué comprar un PC y no un Mac?

Tras mucho meditarlo, y con miedo a lo desconocido, adquirí un bonito iMac de 24 pulgadas. Bastaron dos semanas para saber que mi ordenador sería durante muchos años alguno de la marca Apple. Pero no sospechaba que se trataba de la manzana prohibida que me traería tantos quebraderos de cabeza. Justo antes de que pasasen esas dos semanas se anuncia la salida al mercado de los nuevos modelos de iMac a unos precios incluso inferiores de los que ya estaban a la venta. Por este motivo, y aunque a día de hoy me arrepiento, devolví aquella pantalla de 24''.

Los primeros días después del anuncio me pongo en contacto con los dependientes de la sección de informática de El Corte Inglés, que me dicen que tardarán dos semanas en dar de alta la referencia para que se puedan tramitar pedidos. Esas dos semanas fueron al final más de un mes, pero inexplicablemente me niegan la posibilidad de reservar una unidad para ser de los primeros en tener el iMac i5 de 27 pulgadas, ya que están teniendo "problemas".

Ya en diciembre consigo reservar el ordenador, aunque me avisan que tardará un poco en llegarme debido a que los están enviando con cuentagotas a los que reservaron en su día. Es difícil de creer, pero mientras que a mí me decían que no se podía hacer una reserva, a otras personas sí les dejaban hacerla. "Al menos me aseguran que lo tendré antes de Reyes", pensaba yo. ¡Qué equivocado estaba! Cada vez que me paso por la sección de El Corte Inglés me dicen que está a punto de llegar, y retrasan la fecha un mes más tarde de lo que me dijeron la vez anterior. Todo esto me lo han dicho porque yo me he acercado, que estos grandes almacenes se han olvidado de comunicarme oficialmente nada. Cómo se nota que creen que el dinero de esta venta ya lo tienen.

Ya han pasado casi cinco meses desde la compra, y mi escritorio sigue con un hueco vacío. Durante este tiempo he estado trabajando como he podido con un Netbook que he comprado para usar como segundo ordenador, aunque de momento le estoy dando la vida que le daría al primero. Pero no, obviamente no es lo mismo. No es la misma motivación sentarse a elaborar un largo trabajo delante de una pantalla grande que de una pequeña. No es lo mismo el teclado de un ordenador normal al de uno portátil. No es lo mismo estar escribiendo con normalidad a estar abrasándote las manos por el calor que desprende. Y lo más importante: no es lo mismo dormir con el ordenador en casa que pensando en los trámites que tendré que hacer tarde o temprano para recuperar mi dinero.



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11 de marzo de 2010

The big Lebowski (1998)



Vidas despreocupadas

★☆

Compartir nombre con una de las personas más influyentes de la ciudad es una casualidad que no debería crear ningún tipo de conflicto. En cambio, los hermanos Coen consiguen crear historias partiendo de cualquier pequeño detalle como este. Si le sumamos a un personaje tan peculiar como el que interpreta Jeff Bridges, el resultado final es difícil de describir.

Los Ángeles no es simplemente una ciudad en la que viven personas atractivas y económicamente prósperas. También hay un lugar para ciudadanos marginales que solamente se preocupan por sobrevivir al día a día. Pero cuando personas como estas consiguen cruzar sus vidas con otras acomodadas, las diferencias entre estos dos mundos no son tan significativas. En ambos casos los intereses personales hacen que no importe cómo se consigan, ni qué consecuencias pueda generar un determinado comportamiento.

Tanto la imagen como el sonido son tratados con mucho cuidado. Las partes oníricas rozan la genialidad, aunque lo logran abusando de la temida estética videoclipera. Así, la bolera se convierte en centro de los sueños de estos estereotipos de la América profunda, siendo su última motivación vital. En la otra parte, que se muestra con menor profundidad, el dinero ocupa este puesto. ¿Acaso alguien puede afirmar que la vida de estos ricos sea más digna?

La aparición final del narrador dota a El gran Lebowsky de un último toque de originalidad, y consigue hacer un final progresivo, sin terminar de manera brusca. Esto es algo que, por desgracia, a estos dos directores les cuesta, o porque no saben o porque no quieren saber hacerlo de otra forma. Aunque solamente sea por el acierto que tienen al desarrollar el centro de sus obras, habrá que pensar en la segunda posibilidad.


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10 de marzo de 2010

Shutter Island (2010)








Aislados en la locura

★☆

Martin Scorsese vuelve a la carga con una película de misterio en la que la demencia es la auténtica protagonista. Se desarrolla en el ambiente lúgubre de un centro psiquiátrico que se encuentra en una isla de la que solamente se puede salir a través de un ferry. Dos federales acuden a este lugar para investigar la extraña desaparición de una de sus pacientes, pero los propios trabajadores no colaboran para esclarecer qué es lo que realmente ocurre. Lo único que resulta evidente es que hay algo extraño que todos conocen y tratan de ocultar a toda costa.

La psiquiatría se convierte en una excusa para realizar un viaje a través de la mente, de los recuerdos y de las emociones ocultas. ¿Vivimos en un mundo artificial basado en la recreación que hace nuestro cerebro de las experiencias anteriormente vividas? También se plantea un interesante debate sobre qué se debe hacer con las personas que resultan ser extremadamente agresivas hacia la sociedad, aunque sin lograr desarrollarlo demasiado. ¿Hasta qué punto es ético apartar el problema a un lugar que no podamos ver?

El sonido en esta obra es, por lo general, poco afortunado. Huyendo de los recursos más tópicos, se opta por que desaparezcan los clásicos efectos en aquellos momentos en los que estamos acostumbrados, como por ejemplo en los más tensos. Al no ser sustituidos por ningún otro elemento, esta arriesgada decisión empobrece el producto final. Por otro lado, la estética sombría que se le otorga a la película consigue crear el entorno cerrado que busca, sin llegar a dañar los ojos del espectador.

El argumento puede llegar a ser desconcertante en algunos momentos, para bien y para mal. A pesar de ser previsible en ocasiones, la enrevesada trama hace que uno solo pueda dibujarse mentalmente un boceto de lo que va a ocurrir a continuación, descubriendo siempre aspectos que escapan de nuestra imaginación. Sin embargo, el final es ciertamente reiterativo, volviendo a mostrarse lo que ya se ha contado antes, y haciéndolo de manera innecesaria. Por ello, los últimos diez minutos podrían desaparecer perfectamente sin que nadie se pregunte qué pasó con ellos. Al fin y al cabo, el metraje de una película puede ser tan flexible como los recuerdos que inconscientemente creamos, conservamos o destruimos.


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2 de marzo de 2010

Avatar (2009)


El amanecer de un nuevo universo

★☆

Tras varios meses intentando ir a ver la película que ya todo el mundo ha visto, por fin lo he conseguido. Con un miedo a encontrarme la peor obra que se ha hecho en los últimos años me he acercado a una sala 3D para al menos disfrutar de los avances tecnológicos que nadie niega que aparecen en el film de James Cameron. De hecho, mi tardanza en enfrentarme a Avatar se debe, entre otros factores, a las malas críticas realizadas por todas las personas de mi entorno. A pesar de todo, posiblemente por la sugestión producida, he de reconocer que me ha cautivado.

En cuanto a la tecnología utilizada para recrear Pandora, es simplemente impresionante ver todo lo que han conseguido hacer. Aunque fuese algo que ya había oído anteriormente, no deja de resultar espectacular no saber qué parte de lo que se ve es real y qué parte no lo es. Otra de las gratas sorpresas está en la forma de utilizar la imagen estereográfica. A diferencia de otras películas que he visto en 3D, como Viaje al centro de la Tierra, Cameron no cae en la tentación de extraer objetos de la pantalla de manera gratuita, sin que esto aporte nada, como si fuesen trucos baratos que ofrece un mago infantil a un publico poco exigente.

El dichoso argumento de Avatar es el principal motivo que ha llevado a las enfurecidas masas a odiar esta película. ¿Por qué? Simplemente por su falta de originalidad. Es cierto que estamos ante una historia contada ya cientos de veces, pero... ¿Cuál no lo es? De todas maneras, siempre se pueden apreciar algunas mínimas diferencias con respecto a obras similares. Aquí no tenemos a un "malo" que al final se vuelve "bueno", sino a una persona que en el origen es ajena al conflicto. De hecho parece que la misión de este chico, que está en silla de ruedas, es una mera excusa para volver a sentir el suelo bajo sus pies. Las idas y venidas del protagonista al bando humano le crean un curioso conflicto moral, ya que debe camuflar sus verdaderos sentimientos si quiere seguir sumergiéndose en un mundo al que no pertenece.

Se ha comparado este film con Pocahontas constantemente. Hay que reconocer que el planteamiento es similar, pero no solamente con ésta, sino con otros cuentos de Disney como El rey león. Pero el origen no está en los dibujos animados. Los modelos científicos conocidos como "Hipótesis de Gaia" parecen estar detrás de todas las historias en las que el propio planeta es el que regula la vida. Otros planteamientos similares sirven de marco, por ejemplo, para algunas de las entregas de la saga de videojuegos Final Fantasy.

Aunque un tanto previsible, no se puede negar que Avatar es una gran película. La inmersión en el interior de la pantalla es inevitable, a pesar del desequilibrado ritmo de la narración. El desenlace es muy acertado, llevándose a cabo con unos planos muy atractivos. Nunca unos ojos amarillos dijeron tanto simplemente con abrirse. Quizás esta obra ha conseguido devolverle al cine la magia que hace tiempo perdió. O, tal vez, solamente ha logrado devolvérmela por un instante a mí.


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1 de marzo de 2010

Europa (1991)





Viaje en tren a la excentricidad

☆☆☆

Lars Von Trier, director de algunas joyas como Dogville o Dancer in the dark, ofrece en Europa una visión cuanto menos inquietante de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. En ella podemos ver cómo la devastación está más presente sobre las conciencias de sus habitantes que sobre las calles. El protagonista, un estadounidense de origen alemán, llega al país para establecerse en él, a pesar de los malos tiempos que corren.

"Ya entiendo por qué hay tanto paro en Alemania: trabajar es demasiado caro"

El empleo que le consigue su tío en la empresa de ferrocarriles Zentropa hace que llegue a relacionarse con la familia que posee dicha compañía. Las investigaciones acerca del traslado de judíos en sus propios trenes crea divisiones dentro de la propia familia que desencadenan traiciones y venganzas personales. Trier quiere reflejar así el punto de vista de una sociedad que, aunque no esté orgullosa de ello, tuvo que tomar una serie de decisiones estratégicas de supervivencia y después enfrentarse a las trágicas consecuencias.

El director danés abusa en esta película sin motivo aparente de tonos demasiado oscuros que a veces no permiten reconocer las figuras de la pantalla, combinados de manera caótica y aleatoria con imágenes en colores poco consistentes. Sin emAlineación a la derechabargo es posible apreciar un cierto interés en la exploración de nuevas formas narrativas. La historia aparece narrada bajo una terapia de regresión psicológica aplicada no a una persona, sino a una sociedad. También cabe destacar la creación de planos superponiendo otros más sencillos, creando un curioso efecto en el que las leyes de la perspectiva desaparecen.

Aunque innovadora, la película resulta pesada y desconcertante. La moraleja final de Europa hace que estemos ante un producto moralmente pretencioso, ya que parece querer condenar eternamente a las nuevas generaciones de alemanes por los actos de sus antepasados. Está claro que no se debe olvidar la historia, pero culpabilizar a todo un pueblo no es la mejor manera de cerrar viejas heridas.


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