15 de marzo de 2010

2010: Odisea en el ciberespacio


Probablemente ya conozcas la odisea que estoy sufriendo con la informática. Es algo que empezó con una tontería, pero que con el tiempo se ha ido haciendo una bola de nieve. Esta historia la conoce ya mucha gente, pero si todavía no sabías nada es un buen momento para enterarse, si es que a alguien le interesa.

A principios de julio de 2009 mi ordenador, como todos los veranos, empezó a tener problemas con el insoportable calor. Como había hecho siempre que me ocurría esto, desmonté la CPU para limpiar cuidadosamente todas sus piezas, centrándome sobre todo en el disipador, en el ventilador y en el procesador. Al montarlo de nuevo noté cómo desaparecía el problema de los apagones, pero algo no iba bien. No podía ni reproducir un simple vídeo.

A los pocos días comprendí que el problema se había extendido a la tarjeta gráfica. Aunque pensé en comprar una, al final conseguí que me prestasen una usada que, sin embargo, funcionaba correctamente. Con el ordenador de nuevo operativo, volvía a estar conectado. Pero no por mucho tiempo. A los pocos segundos de encender el PC se apagaba sin motivo aparente. Parecía cosa de la fuente de alimentación, por lo que compré una para comprobar que estaba equivocado. Sospecho que el cortocircuito debe estar en la placa, y creo que no hay manera rentable de solucionarlo.

Ante la compra inminente de un ordenador, decido esperar un par de meses para que la nueva máquina venga con Windows 7 y no con Vista. Pero la paciencia se agota con el tiempo, y el nuevo curso universitario me obligan a tomar una decisión que todo el mundo debería hacerse al menos una vez en la vida: ¿Por qué comprar un PC y no un Mac?

Tras mucho meditarlo, y con miedo a lo desconocido, adquirí un bonito iMac de 24 pulgadas. Bastaron dos semanas para saber que mi ordenador sería durante muchos años alguno de la marca Apple. Pero no sospechaba que se trataba de la manzana prohibida que me traería tantos quebraderos de cabeza. Justo antes de que pasasen esas dos semanas se anuncia la salida al mercado de los nuevos modelos de iMac a unos precios incluso inferiores de los que ya estaban a la venta. Por este motivo, y aunque a día de hoy me arrepiento, devolví aquella pantalla de 24''.

Los primeros días después del anuncio me pongo en contacto con los dependientes de la sección de informática de El Corte Inglés, que me dicen que tardarán dos semanas en dar de alta la referencia para que se puedan tramitar pedidos. Esas dos semanas fueron al final más de un mes, pero inexplicablemente me niegan la posibilidad de reservar una unidad para ser de los primeros en tener el iMac i5 de 27 pulgadas, ya que están teniendo "problemas".

Ya en diciembre consigo reservar el ordenador, aunque me avisan que tardará un poco en llegarme debido a que los están enviando con cuentagotas a los que reservaron en su día. Es difícil de creer, pero mientras que a mí me decían que no se podía hacer una reserva, a otras personas sí les dejaban hacerla. "Al menos me aseguran que lo tendré antes de Reyes", pensaba yo. ¡Qué equivocado estaba! Cada vez que me paso por la sección de El Corte Inglés me dicen que está a punto de llegar, y retrasan la fecha un mes más tarde de lo que me dijeron la vez anterior. Todo esto me lo han dicho porque yo me he acercado, que estos grandes almacenes se han olvidado de comunicarme oficialmente nada. Cómo se nota que creen que el dinero de esta venta ya lo tienen.

Ya han pasado casi cinco meses desde la compra, y mi escritorio sigue con un hueco vacío. Durante este tiempo he estado trabajando como he podido con un Netbook que he comprado para usar como segundo ordenador, aunque de momento le estoy dando la vida que le daría al primero. Pero no, obviamente no es lo mismo. No es la misma motivación sentarse a elaborar un largo trabajo delante de una pantalla grande que de una pequeña. No es lo mismo el teclado de un ordenador normal al de uno portátil. No es lo mismo estar escribiendo con normalidad a estar abrasándote las manos por el calor que desprende. Y lo más importante: no es lo mismo dormir con el ordenador en casa que pensando en los trámites que tendré que hacer tarde o temprano para recuperar mi dinero.



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2 comentarios:

Àlvaro dijo...

El pasado jueves 8 de abril de 2010 por fin terminó la pesadilla y pude empezar a disfrutar del i5. Demasiados meses de espera, pero bueno...

Escuece dijo...

I love Mac

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