2 de junio de 2010

El fin de la inocencia (12 and holding)

¿O acaso es el principio?




Protagonizada por un grupo de niños que comienzan a descubrir el desencanto de la adolescencia, esta película trata de demostrar la fragilidad con la que están construidos muchos de los valores de la cultura occidental. Al igual que ocurre en American Beauty, sus personajes buscan cumplir el sueño americano a toda costa, persiguiendo una felicidad inalcanzable. Y para ello sacrificarán todo lo que sea necesario, siguiendo conductas más propias de la ficción que de la realidad. Pero a diferencia de la obra de Sam Mendes, aquí se acude a los cimientos de toda esta gran mentira: la infancia.

El comportamiento de los pequeños responde en todo momento a las aspiraciones de los mayores, incluso cuando no obedecen sus normas. El ciclo volverá a repetirse, a pesar de haber comprobado que no funciona. Es ley de vida. La vulnerabilidad seguirá apartando a los que estén menos adaptados a su entorno. Al menos mientras no haya una voluntad de cambio en todos.

Destaca la fabulosa interpretación de los jóvenes actores, que consiguen transmitir las inquietudes que experimentan con tantos cambios hormonales. Michael Cuesta, uno de los directores de A dos metros bajo tierra y de Dexter, sorprende en este dramático filme en el que nos invita a echar una mirada hacia atrás y recordar la crueldad de una época por la que, de mejor o peor manera, todos hemos terminado pasando. Quién sabe si ahí es donde deberíamos buscar la raíz de nuestros problemas actuales.


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