14 de septiembre de 2010

Adèle y el misterio de la momia (2010)


Dinosaurios momificados



De la mano de Luc Besson nos llega la adaptación cinematográfica de los cómics de Jacques Tardi dibujados bajo la serie Las extraordinarias aventuras de Adèle Blanc-Sec. La similitud física de cada personaje con el de las ilustraciones es asombrosa. Pero, en un intento de aproximación al público más infantil, han sufrido una estereotipación gratuita y exagerada.

Las intenciones han sido buenas. Se ha construido un relato para los pequeños, pero mediante una fórmula un poco más adulta, más próxima al cine de autor. De hecho, la introducción es semejante a la voz en off de Amelie (2001), destacando momentos puntuales poco relevantes que se producen de manera simultánea. Cabe preguntarse si los niños aceptarán esto o, como sospecho, se aburrirán.

El argumento, en cambio, sí está dirigido únicamente a ellos: Adèle, una periodista, viaja a Egipto para robar la momia de un doctor para después revivirla. El objetivo de este faraónico viaje: poder curar a su pobre hermanita, profanando todo aquello que sea necesario. Una comparación puntual con la pirámide del Louvre es una de las escasas muestras de ingenio que aparecen en una película excesivamente simple.

Demasiado adulta para los niños, y demasiado infantil para los mayores. Si, como parece, no va a ser la última obra con esta protagonista, deberá volverse a plantear a qué objetivo pretende dirigirse. A no ser que, realmente, quiera despertar a más de uno de su tumba.

(Preestreno cortesía de Tripictures)


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