20 de diciembre de 2010

I love you Phillip Morris (2009)


Baños de sol en la sombra




Phillip Morris ¡Te quiero! ha tenido grandes dificultades para aparecer en las carteleras de Estados Unidos. El motivo, al parecer, es por ser considerada como una película demasiado gay. En ese país, la programación de películas busca aquellas obras que estén calificadas como aptas para todos los públicos, así que cualquier propuesta que se aleje de los más jóvenes de la casa corre el peligro de quedar condenada al olvido.

A pesar de algún plano que sugiere, sin llegar a mostrar nada, cómo dos hombres practican sexo, la homosexualidad no es la trama principal sobre la que gira la película. Steven Russell decide cambiar de vida después de un accidente de tráfico y reconocer que siempre se ha sentido atraído por otros hombres. Al dejar atrás a su mujer e hijos y a su empleo de siempre, emprende una serie de estafas que le ayudan a pagar las cuantiosas facturas de los lujos que le rodean. Pero todas las soluciones fáciles terminan con resultados catastróficos, por lo que terminará rindiendo cuentas con la justicia.

La historia, basada en hechos reales, mezcla las peripecias del protagonista como estafador y a su vez abogado (un Jim Carrey similar al de Mentiroso compulsivo), con el romance que mantiene con Phillip Morris (el siempre tierno Ewan McGregor). Las diferentes etapas de esta relación han sido muy bien construidas, destacando sobre todo las primeras. El sonido mezclado de sus voces leyendo las cartas que se escriben resumen así un largo periodo de tiempo, pero sin escatimar en detalles. Los delitos que a menudo comete se presentan en forma de comedia, algo que queda subrayado por la melodía de la canción I cried like a silly boy, de Devotchka.

Pero hay algo que es innegable. El tratamiento que se le da a la homosexualidad se basa únicamente en los estereotipos más utilizados. El derroche de dinero, el alto estilo de vida, el bronceado artificial, el gusto por la ropa hortera y por los perros pequeños, o la inevitable enfermedad del sida son algunas de las paradas obligatorias que, supuestamente, deberían hacer el argumento más realista. La única pequeña diferencia que confirma la regla es la cordial relación que Steven mantiene con su exmujer, quien ve con naturalidad su orientación sexual, a pesar de ser una persona con fuertes creencias religiosas. Teniendo en cuenta los problemas por los que esta obra ha pasado, hay que poner en duda si es el público el que no está preparado para algo así, o si esto ocurre solamente en los despachos de las grandes distribuidoras de cine estadounidenses.


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1 comentarios:

mio chan dijo...

me encanto esta pelicula , deberian sacar 2da parte

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