30 de enero de 2011

The fighter (2010)


La familia que pelea unida...



El cine ambientado en historias de boxeo suele abordar este deporte de manera secundaria, priorizando otros valores más comerciales frente a los estrictamente deportivos. Aunque también se focalicen otros temas, y pese a que la mayor parte se desarrolle fuera del ring, The fighter apenas se aleja del cuadrilátero. La grabación de un documental sobre Dicky Eklund, un boxeador retirado de los combates profesionales, inicia una serie de acontecimientos que harán que su hermanastro, Micky Ward, luche por situar deportivamente a su familia en el lugar que anteriormente ocupaba.

Precisamente son los valores familiares los que prevalecen sobre cualquier ambición personal. O al menos eso creen quienes rodean a la nueva joven promesa: una madre para quien él es un simple empleado del negocio, y unas hermanas cuyo única función es ocupar un espacio en la pantalla. Estos personajes no tienen ningún desarrollo más allá de un comentario mínimamente ingenioso. El problema está en que son demasiadas, sin destacar ninguna de ellas.

El documental que se está preparando, confundido constantemente con una película de Hollywood por los personajes, se convierte en una advertencia sobre los peligros de la mediación de la realidad por parte de los medios de comunicación. Esta denuncia totalmente merecida al periodismo está bien integrada en la historia, ya que no necesita escapar en ningún momento de la misma.

Como curiosidad, hay un momento en el que Micky Ward lleva a su pareja al cine. La película elegida es Belle époque (Fernando Trueba, 1992). Como en Estados Unidos las películas extranjeras no suelen ser dobladas, sino que son proyectadas con sus respectivos subtítulos, la falta de costumbre hace que él se duerma y que después ella se queje del título elegido. Lo de siempre.

Cuando una película recoge un acontecimiento deportivo en el que varias personas compiten por la victoria, casi siempre se recurre a una fórmula que, si bien cumple su cometido, resulta monótona. Esta plantilla prefabricada consiste en hacer un montaje paralelo entre el propio evento y las reacciones de los espectadores, entre los cuales siempre se encuentran algunos personajes del filme. Teniendo en cuenta que la innovación en este campo suele ser escasa, agrada ver cómo se justifica esta estructura en uno de los combates. En él, uno de los personajes no puede verlo, teniendo que seguir su desarrollo a través de una llamada de teléfono.

Pero también hay otros pequeños defectos. Casi todo el peso de la película la lleva su actor secundario, Christian Bale, como si la intención fuese asegurar al menos este premio. Por otro lado, los rótulos de cada combate se adelantan demasiado. Si no perteneciesen a la imagen de la película original, parecería que se trata de un error de sincronización, pero no es así. Y para terminar, el último de los tópicos del deporte en el cine: cerrar la película con una imagen congelada. Que alguien explique por qué algo que hemos visto cientos de veces obtiene unas críticas tan positivas.

Estreno en España: 4 de febrero de 2011

(Preestreno cortesía de Tripictures)


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