11 de mayo de 2011

Agua para elefantes (2011)


Pasen y vean

☆☆

Un hombre mayor, llamado Jacob, rememora su juventud durante los años de la Gran Depresión. Su paso por el circo le había permitido acercarse al mundo del espectáculo, algo que le marcaría de por vida. Debido a sus estudios de veterinaria, el cuidado de los animales pasa a ser su principal responsabilidad. Pero el mayor peligro no está en las enfermedades, sino en August, el domador y dueño del negocio. La violencia que utiliza para dominar a las fieras es excesiva, y ni siquiera su mujer, Marlena, puede detenerle. La llegada de una elefanta al circo es la última oportunidad para salvar a la empresa de la quiebra, aunque también para apartar a August de su propia destrucción.

La incorporación de un actor como Robert Pattinson a una producción como esta, puede hacer que se adopten decisiones previas poco afortunadas que perjudiquen a la película, en beneficio del carismático personaje. En este caso hay algunas equivocadas, como por ejemplo el cambio que se produce en el narrador. Pese a que la historia es contada a través de las palabras de Jacob en el presente, bajo el punto de vista de un anciano, se utiliza su voz de joven durante casi todo el relato. Con ello se crea un clima extraño, ya que hay una gran distancia temporal entre ambos, y ni siquiera existe una gran diferenciación entre el tono de la voz narrativa y el del joven Jacob.

En cuanto al guion, es imposible pasar por alto algunas incoherencias graves, como las constantes salidas y entradas de un tren en marcha. La facilidad con la que esto se produce llega a tal extremo que, en el último tramo del filme, alguien abandona el ferrocarril en movimiento para regresar al día siguiente, como si la distancia recorrida por el vehículo no existiese. La historia tampoco es demasiado estable, mostrándose cómo un joven comienza una nueva vida desde cero, sin que esto le impida progresar de manera rápida e inmerecida. ¿Por qué todo el mundo prefiere ayudar a su nuevo y desconocido compañero, incluso antes que a cualquiera de los demás?

Lo más destacable de esta obra son los planos del propio espectáculo. El circo suele ser un buen instrumento para deleitar al público en este aspecto, y aquí se consigue. Desde las imágenes del sorprendente elefante hasta la belleza de Reese Witherspoon sobre el costado de un caballo blanco, la fotografía es soberbia; un toque de contraluz que mejora notablemente una película para así terminar siendo simplemente aceptable.



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