2 de junio de 2011

Hija de invierno (2011)


Viaje sin destino

Kattaka descubre a sus once años un duro secreto: su padre no es su verdadero progenitor. La indignación que siente hacia sus padres, a quienes acusa de mentirosos, hace que desee conocer cuáles son sus orígenes. Su vecina Lene, una anciana de setenta años, conducirá su vieja furgoneta desde Berlín para atravesar Polonia. Un viaje en el que ambas deberán enfrentarse a sus miedos para poder seguir adelante en sus vidas.

En esta road movie se produce el encuentro de dos generaciones muy distantes. Pero, en contra de lo habitual, no se consigue casi ningún acercamiento, evidenciando el gran abismo que separa sus dos mundos. Aunque se pretende llegar a todos los públicos, la parte infantil es la única mínimamente lograda.

El guion es demasiado simple. La mayoría de las decisiones no quedan suficientemente justificadas, al igual que los esquizofrénicos sentimientos de las protagonistas. Además, algunas de las subtramas más importantes quedan olvidadas en el camino, por no señalar el cúmulo de casualidades que hacen posible la aventura, o la escasa preocupación que muestran los padres de Kattaka.

Hija de invierno mantiene al espectador tan frío como el paisaje polaco, tan confuso como hablar con alguien que no conoce el idioma de la conversación, y tan distante como la zona oriental de Rusia, mencionada en múltiples ocasiones. Por una vez, niños y mayores pueden estar de acuerdo en algo.


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