24 de junio de 2011

Micmacs (2009)


El circo de Jeunet



¿Qué pasaría si se uniesen las dos mejores películas de un director de culto? Algo parecido tuvo que preguntarse Jean-Pierre Jeunet a la hora de crear el universo de Micmacs à tire-larigot, su última película. Es evidente que, tras el cambio hacia lo comercial que supuso Largo domingo de noviazgo, ha querido volver a sus orígenes, a lo que hizo que su cine fuese diferente. Apostando a lo seguro, aunque sin arriesgar demasiado, recupera la locura de los personajes de Delicatessen. En esta ocasión también se trata de un grupo de individuos extraños, poco sociables y con un aspecto un tanto retro. Igualmente, la historia arranca con la llegada de un hombre a esta comunidad, pese a que la actitud de sus nuevos compañeros es más hospitalaria. La aportación que hace Amelie es más escasa, y solo tiene que ver con cuestiones de la forma del relato. De este modo realiza numerosos paréntesis que tratan de perfilar la personalidad del protagonista. Estos pasajes no se integran tan bien como en la anterior, resultando impostados en muchos casos.

Las referencias cinematográficas son constantes, tanto a otras películas francesas como a las suyas propias. Incluso es posible encontrar en numerosos momentos el cartel de Micmacs. El intento, aunque no es desastroso, tampoco es del todo acertado. Esta historia llega a ser demasiado surrealista, en la que a veces parece que todo vale. Algunas de las tramas son más propias de los españoles Mortadelo y Filemón, o de otros tebeos similares. La primera mitad resulta simpática, pero después entra en un cúmulo de casualidades que desdibujan la intención inicial. Eso sí, tras esa monotonía, el final vuelve a dibujar sonrisas que provocan una pequeña reconciliación. El balance final es intermedio. Sin llegar a la brillantez de sus anteriores trabajos, no termina de defraudar. Aún no está todo perdido.


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