10 de junio de 2011

Vincent quiere al mar (2010)


Capaces de todo

Una enfermedad neurológica condiciona por completo tanto a quienes la padecen como a los que le rodean. El caso de Vincent, un joven con síndrome de Tourette, no es diferente. Su padre se avergüenza de él, anteponiendo la política a la familia, y su madre es alcohólica. El fallecimiento de ella le deja todavía más solo. Para evitarlo, su padre decide internarlo en un centro especializado. Pero Vincent prefiere terminar con su malestar en otro destino: el mar de Italia. Junto a otros dos compañeros, comienza un viaje en el que deberá demostrar estar tan capacitado como cualquier otra persona.

Vincent quiere al mar es la historia de superación personal de tres personas con diversos problemas de salud. Una road movie que concede a sus tres pasajeros una nueva oportunidad en la vida. Detrás se encuentra también una crítica a los métodos curativos empleados en la actualidad, que recurren habitualmente a la química y el aislamiento, dejando a un lado otras terapias como el contacto con la naturaleza y el cuidado de los seres queridos. Precisamente el personaje de Robert, el padre de Vincent, es una denuncia al olvido de quienes esperan siempre ser los mejores, como si la vida fuese una competición o una campaña política.

Aunque esta película no logrará nunca una gran recaudación en taquilla, su visionado resulta agradable, e incluso entretenido. Pero nada más. Los personajes quedan demasiado lejanos en muchos momentos, y la forma de mostrar su punto de vista no convence. Además, hay algunas secuencias demasiado inverosímiles, y no precisamente por las capacidades de estos chicos. A lo mejor el único problema que se puede encontrar este filme es enfrentarse a un público que ha perdido la inocencia en este tipo de historias.


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