28 de julio de 2011

La prima cosa bella (2010)


Toda una vida

☆☆

La prima cosa bella (Paolo Virzì, 2010) cuenta con una historia centrada en los miembros de una familia italiana. Alternando el presente con el pasado, las escasas acciones ceden su protagonismo al desarrollo de los rasgos psicológicos. En cambio, si el relato estuviese cronológicamente ordenado, no sería posible encontrar en ellos un arco de transformación continuo. La personalidad de la infancia y de la adolescencia no solo no tiene nada que ver con la actual, sino que es totalmente opuesta. ¿O acaso alguien tan introvertido podría haberse enfrentado de pequeño al chico más popular del instituto?

Pese a estos personajes mal construidos, el guion consigue sostener el relato. En él, los momentos de más sensibilidad están cuidadosamente dosificados para no recurrir nunca a la lágrima fácil. Tal vez sea uno de los motivos por los que tampoco crea una gran identificación con los problemas y preocupaciones expuestos. En su búsqueda del neorrealismo italiano, se estanca en un nivel más superficial, en el que la situación dramática en realidad nunca lo fue tanto. Por lo demás, algunos diálogos no responden a una conversación natural, distanciándose todavía más de lo común. Aun así, hay algunas secuencias sobre las que resulta imposible no reflexionar, aunque no sea el espacio más apropiado para hacerlo.


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21 de julio de 2011

Paul (2011)


Un alienígena muy humano



Existen unos cuantos dichos acerca de cómo afecta la primera impresión ante algo nuevo. En el caso de películas como Paul (Greg Mottola, 2011), ni la sinopsis, ni el tráiler, ni las imágenes promocionales auguran un buen resultado. Probablemente sea porque hay demasiados casos de producciones similares que tuvieron un desastroso balance dentro de la pantalla. La mayoría de las estadounidenses solo consiguen agradar a los fervientes consumidores de palomitas, como Independence Day (Roland Emmerich, 1996) o incluso Mars Attacks! (Tim Burton, 1996). Y en España, salvando la distancia, el aspecto de este ser extraterrestre puede hacer que vuelva a nuestra memoria aquella serie que perpetraba Jorge Sanz: El inquilino. Pero eso ya son palabras mayores.

Pese a los malos augurios, Paul no resulta del todo decepcionante. Se trata de una road movie en la que, casi desde el principio, se suceden distintas persecuciones por la carretera. El humor de esta comedia recurre tanto a los gags más repetidos de la historia del cine como a otros mucho más sutiles, que consiguen arrancar alguna que otra sonrisa. Las carcajadas, sin embargo, quedan fuera del equipaje. En su lugar, varias alusiones directas e indirectas a otras películas de extraterrestres, como E.T. el extraterrestre (Steven Spielberg, 1982) o Depredador (John McTiernan, 1987), por no hablar de todo el universo mostrado a través de la Comic-Con.

En resumen, una película sin más pretensiones que la de resultar entretenida. Algo que se consigue, a pesar de que Paul tampoco sea nada del otro mundo. ¿O acaso alguien esperaba lo contrario?

Estreno en España: 22 de julio de 2011


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