12 de junio de 2013

Costa Esperanza (Wir wollten aufs Meer, 2011)


Rumbo a otra realidad

Aunque los años de la RDA empiecen a quedar cada vez más lejos, ilustrados por las polvorientas enciclopedias y los desfasados atlas que quedan en algunas estanterías, no hace tanto tiempo de aquella nación impermeable de la que nadie podía escapar. El control político y social, tan intenso que sobrepasaba la paranoia, suponía un desgaste entre los más desfavorecidos que les conducía a situaciones moralmente complejas.

En este contexto tan duro, el principal objetivo es el de emigrar a occidente, y es aquí donde entra en juego la traición a los valores personales. ¿Hasta dónde seríamos capaces de llegar para conseguir nuestros objetivos? ¿Merece la pena el sacrificio, cuando ni siquiera la ley del más fuerte garantiza la supervivencia?

En Costa Esperanza no se juzgan estas cuestiones, sino que se plantean de múltiples formas. Resulta imposible posicionarse sobre los caminos que en cada momento atraviesa cada uno de los personajes. El conflicto interno, presente en toda la obra, trata de compensar los actos menos nobles mediante pequeñas acciones que calmen la mala conciencia. Al final de la locura persecutoria fomentada por la Stasi solo queda la decadencia moral que condujo a la caída del Muro de Berlín.

Según el director Toke Constantin Hebbeln, el relato está basado en hechos reales que ocurrieron en la familia del coguionista, Ronny Schalk. De hecho, en primer lugar se planteó la posibilidad de hacer un documental con este material. Para poder reconstruir esta parte de la historia de Alemania, tuvieron que hacer un proceso de documentación, basándose en unas visitas guiadas a cárceles orientales. Incluso la elección de la fotografía fue compleja, ya que para adaptarse al argumento se realizó una investigación previa con fotos y películas de la época.

El actor Alexander Fehling ha reconocido que no pudo influir en su personaje durante el rodaje, pero sí durante la preparación en los tres años previos al mismo. Con respecto al desarrollo de las escenas, afirma que en ocasiones se imagina la dificultad de realizar algunas en concreto, llegando a equivocarse en ocasiones. Pero en el caso de Costa Esperanza, una de las últimas secuencias en las que aparece hablando con otro personaje fue muy complicada, ya que era consciente de que era un punto clave y que debía transmitir toda la veracidad posible.



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